Saltar al contenido
SOLO PARA USO EN INVESTIGACIÓN · NO APTO PARA CONSUMO HUMANO · MATERIAL INFORMATIVO
Longevidad4 min de lectura

¿Las lapiceras para la obesidad hacen perder músculo? Lo que se sabe

Parte del peso corporal que se reduce con tirzepatida es masa magra. Qué midieron los estudios, por qué el músculo pesa en la longevidad y qué ayudó a conservarlo en los ensayos.

Imagen ilustrativa

Sí: una parte del peso corporal que se reduce con medicamentos como la tirzepatida es masa magra, y no solo grasa. Pero eso pasa con casi cualquier reducción de peso, también con dieta y ejercicio. La pregunta útil no es si se va algo de músculo, sino cuánto, en quién y qué se puede hacer para conservarlo. La respuesta importa más de lo que parece, porque el músculo se convirtió en uno de los indicadores más sólidos de cómo vamos a envejecer.

¿Por qué el músculo se volvió un tema de longevidad?

Durante años, el músculo se asoció a la estética o al deporte. Hoy la medicina lo trata como un órgano. En 2019, un consenso europeo publicado en la revista Age and Ageing redefinió la sarcopenia como una enfermedad del músculo, una “falla muscular” que se acumula a lo largo de la vida, y puso la baja fuerza como su señal principal, por delante de la cantidad de masa.

La fuerza dice mucho. El estudio PURE, publicado en The Lancet en 2015, midió la fuerza de prensión de la mano en cerca de 140.000 personas de 17 países. En esa población, cada 5 kg menos de fuerza se asoció con un riesgo de muerte por cualquier causa un 16 % mayor, y la fuerza predijo la mortalidad mejor que la presión arterial sistólica. Es una asociación y no prueba causa y efecto, pero explica por qué tantos investigadores hablan del músculo como una reserva para la vejez.

¿Cuánto músculo se pierde con la tirzepatida?

El dato más citado viene de un subestudio de SURMOUNT-1, publicado en 2025 en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism. Ciento sesenta participantes se hicieron una densitometría corporal (DXA) al inicio y a las 72 semanas. En el grupo que recibió tirzepatida, alrededor de un cuarto del peso reducido fue masa magra y tres cuartos fueron grasa. Lo llamativo es que la proporción fue casi la misma en el grupo placebo, que redujo menos peso solo con la orientación de dieta y actividad física que recibieron todos. Son promedios de grupo y no anticipan lo que le va a pasar a una persona.

Conviene leer bien el dato: la masa magra que mide la DXA no es solo músculo, porque incluye agua, órganos y tejido conectivo. Lo que pesa en la salud es si la fuerza y la función se mantienen, que es justamente lo que el consenso de sarcopenia pone en primer lugar.

¿Quién tiene que prestar más atención?

El riesgo pesa más en quien ya parte con poca reserva, como las personas mayores o quienes ya tienen poca fuerza. Un ensayo publicado en el New England Journal of Medicine en 2017 partió justamente de esa preocupación: en adultos mayores con obesidad, reducir peso podía acelerar la pérdida de músculo y de hueso propia de la edad. En esas personas, cuidar la fuerza durante cualquier tratamiento importa tanto como el número de la balanza.

¿Qué mostraron los estudios para conservar el músculo?

En ese mismo ensayo de 2017, 160 adultos mayores con obesidad siguieron un programa de control de peso con ejercicio aeróbico, con ejercicio de fuerza o con ambos; un cuarto grupo, de control, no hizo ningún programa. Los grupos con ejercicio redujeron su peso de forma parecida, pero los que hicieron ejercicio de fuerza, solo o combinado, perdieron menos masa magra y menos densidad ósea que los que hicieron solo aeróbico. La combinación fue la que más mejoró la capacidad física.

La alimentación también cuenta, con suficiente proteína dentro de un plan equilibrado. Cuánto y cómo depende de cada persona: quien define el plan de ejercicio y de alimentación, y quien acompaña cualquier tratamiento, es el profesional de la salud.

¿Vienen medicamentos para proteger el músculo?

Es una de las líneas de investigación más activas. Un ensayo de fase 2 publicado en Nature Medicine en 2026 probó el bimagrumab, un anticuerpo pensado para reducir la grasa y favorecer el crecimiento muscular, solo y combinado con semaglutida, en 507 adultos con obesidad. La combinación fue la que más redujo el peso corporal, y entre los efectos adversos del bimagrumab aparecieron espasmos musculares, diarrea y acné. Todavía es investigación: faltan estudios más grandes y más largos antes de saber qué lugar puede ocupar.

Para entender cómo se investigan estas moléculas, mirá cómo se construye la evidencia, fase por fase. Sobre el precio de la tirzepatida y quién puede pagarla, leé lo que probó la investigación y por qué cuesta tanto; y sobre hábitos que acompañan cualquier cambio de apetito, comer, hidratarse, moverse y descansar.

Contenido informativo; no reemplaza la orientación de un profesional de la salud.

Fuentes

  1. Sarcopenia: consenso europeo revisado sobre definición y diagnóstico (Age and Ageing, 2019)
  2. Estudio PURE: valor pronóstico de la fuerza de prensión (The Lancet, 2015)
  3. Composición corporal con tirzepatida en el estudio SURMOUNT-1 (Diabetes, Obesity and Metabolism, 2025)
  4. SURMOUNT-1: tirzepatida en obesidad (New England Journal of Medicine, 2022)
  5. Ejercicio aeróbico, de fuerza o ambos en adultos mayores con obesidad que reducen peso (New England Journal of Medicine, 2017)
  6. Bimagrumab con semaglutida en obesidad: ensayo de fase 2 (Nature Medicine, 2026)

Volver al blog

¿Tenés la caja en la mano?

Verificá el código del empaque en la página oficial del fabricante o mandanos el número de lote por WhatsApp.